Discurso pronunciado el 25 de enero de 2005 en el National Press Club de Washington, D.C por Michael Crichton.
Estar hoy en Washington me recuerda que la única persona que me haya ofrecido nunca un trabajo en Washington fue Daniel Patrick Moynihan. De eso hace treinta años, cuando él trabajaba para Nixon. Moynihan era mi héroe, el ejemplo de intelectual comprometido con las políticas públicas. Lo que yo admiraba era que enfrentaba cada asunto de acuerdo con los datos y no con un sistema de creencias. Moynihan podía trabajar para un presidente demócrata o republicano. Recibió muchos ataques por sus análisis, pero acertaba más a menudo que erraba.
Moynihan era un demócrata y yo soy un agnóstico político. También crecí en una tradición científica que consideraba a la política como algo inferior: si no eres suficientemente brillante como para dedicarte a la ciencia, puedes dedicarte a la política. Sigo teniendo este prejuicio. Asimismo, procedo de una tradición más vieja y rígida que considera a la ciencia como un trabajo de probar teorías con datos mensurables del mundo exterior. Las hipótesis que no pueden someterse a prueba no serían ciencia, sino otra cosa.
Vamos a hablar sobre medio ambiente, así que debería decirles que soy hijo de una madre que hace 60 años insistía en la comida orgánica, reciclaje y eficiencia energética mucho antes de que la gente tuviera palabras para definir esas ideas. Volvía locos a los vendedores de neveras. Y durante años he reciclado mi basura, instalado paneles solares y dispositivos de bajo consumo, conducido automóviles diesel y empleado pañales de tela para mi hijo, ideas queaprobaba en su momento.
Sigo creyendo que la conciencia medioambiental es terriblemente importante.
El medio ambiente es el sistema que soporta nuestra vida en común, es lo que dejamos a la próxima generación y según cómo actuemos hoy habrá consecuencias (tal vez consecuencias serias) para las generaciones futuras. Pero también he llagado a creer que nuestra opinión ortodoxa está mal dirigida, no es científica, está gravemente desactualizada y es dañina para el medio ambiente. El Parque Nacional de Yellowstone está filtrando aguas residuales sin control en sus terrenos. Debemos estar haciendo algo mal.
Desde mi punto de vista, nuestra visión del calentamiento global ejemplifica todo lo que va mal en nuestra visión del medio ambiente. Estamos basando nuestras decisiones en la especulación, no en la evidencia. Los ecologistas refuerzan sus opiniones más con relaciones públicas que con datos científicos. De hecho, hemos permitido que todo este asunto se politice (rojos contra azules,
republicanos contra demócratas). En mi opinión, esto es absurdo. Los datos no son políticos. Los datos son datos. La política nos encamina hacia una creencia. Los datos, si los seguimos, nos llevan a la verdad.
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